dilluns, 2 d’octubre de 2017

QUÉ HA PASADO HOY EN CATALUNYA 1 Oct 2017

Lo que he vivido hoy me ha dejado en estado de shock, nunca habría podido imaginar una situación igual.
Es indignante y a la vez esperanzador. Indignante porque es imposible vivirlo y que no te afecte. Pero esperanzador porque se está acercando un cambio histórico, tal vez es un primer paso para que se hundan los cinco pilares que hace años (siglos) que se reparten el poder con prepotencia, viven del abuso y de la corrupción. Se han creído imbatibles y todopoderosos. Y hoy han visto que no lo son.
No es un tema de identidades, ni de banderas. No va de independencia. Ni siquiera de Cataluña y España.
Hoy, algo importante ha saltado por los aires. Hoy la gente ha aprendido a desobedecer. A desobedecer y a organizarse.
Fuera cual fuera el motivo inicial del referéndum, se ha producido un levantamiento social sin precedentes.
Cuando han comenzado las cargas policiales, en vez de huir, todo el mundo ha salido a la calle. En masa. Familias enteras. Y ya en la calle, han empezado a movilizarse.
Si alguien se preguntaba hasta dónde pueden aguantarse la manipulación y la mentira, pues empezamos a tener respuestas. La gente ha aprendido que no se puede obedecer cuando la Ley es injusta. La gente ha aprendido la fuerza del pueblo. Ante la Guardia Civil, han comenzado a hacer cadenas humanas, a responder a la violencia con la no-violencia, a optimizar las redes sociales para organizarse. Era la defensa de lo común, de todo lo que nos une, de todo lo que hemos construido entre todos, de todo lo que somos. Todos juntos. He visto como habiendo hecho saltar la web, rápidamente, se abría otra; cómo las personas ocupaban las escuelas y organizaban relevos; como habiéndose roto algo, una persona anónima lo arreglaba; como fallaba un ordenador y alguien ofrecía el suyo; cerraban una escuela electoral y una familia abría las puertas de su casa; como los agricultores sacaban los tractores y cortaban carreteras para impedir el paso a las furgonetas de la Guardia Civil; como la gente avisaba con el móvil cuando veían venir la Guardia Civil mientras los demás escondían las urnas; como la gente votaba y cientos de personas de todas las edades se quedaba en las calles delante de las escuelas para evitar que la policía pudiera entrar; ante una carga policial, en vez de correr, se formaban muros humanos (mucha gente mayor, los que tienen memoria y sabían qué nos jugábamos hoy). Incluso los bomberos se han puesto delante de las Fuerzas de Seguridad para impedirles el paso. He visto actos solidarios, gente repartiendo comida y agua, tomando decisiones inteligentes ante la fuerza bruta, ofreciéndose voluntariamente para todo tipo de tareas. Improvisaban. Todos juntos. He visto abuelos llorando. Y muchos abrazos.
Hoy ha comenzado una revolución. El cambio. No hacia la independencia, sino hacia el cambio del poder del Estado por el poder de la gente. Hoy la gente ha demostrado que ningún gobierno puede controlar la gente indefinidamente y a cualquier precio. Los políticos son marionetas al servicio del sistema. Hoy nadie hablaba de política, porque todos estábamos de acuerdo. Ha sido decir BASTA a un sistema de "poder" que se está hundiendo. Es decir BASTA a esta sarta de ladrones y corruptos prepotentes que hacen desaparecer testigos, inventan suicidios y queman las pruebas judiciales, que se reparten los cargos públicos y se llenan los bolsillos con sobresueldos a costa del dinero del pueblo. Ya era hora de que todos saliéramos a la calle. TODOS. Hoy la gente ha aprendido que cuando quiere, puede detener lo que sea. Hemos pasado mucho miedo, lo reconozco, pero allí estábamos, nerviosos cuando llegaban los furgones y salían los policías que deberían ser los protectores de los derechos de los ciudadanos, cargando contra la gente indefensa con los escudos, las porras y disparando pelotas de goma. Acojonaba, lo aseguro, pero todo el mundo estaba quieto, aguantando, todos juntos. Nunca había visto nada igual.
La violencia de las Fuerzas de Seguridad del Estado español ha dejado en Catalunya un rastro trágico e impactante. Una memoria muy difícil de borrar. Pero se equivoca quien crea que este es un tema de los catalanes y su independencia. Va de pueblo y poder, de imposición de gobierno de Estado versus la fuerza del pueblo unido. Ahora nosotros sabemos que el cambio es posible. Y vosotros también lo sabéis. A partir de ahora ya nada será lo mismo. Y todos los españoles que se han quedado en casa mirando "lo que está pasando en Cataluña" por la televisión, deberían darnos las gracias. Porque hemos abierto una puerta que ya no se puede cerrar, y os hemos enseñado cómo hacerlo: juntos, con resistencia pacífica y con inteligencia.

2 comentaris:

Anònim ha dit...

Interesante... pero estamos allí mismo; colectivamente hacemos lo que nos mandan nuestros saccerdotes.
Peleamos en las guerras de colores de ellos como ha sido siempre

Que hagan lo que yo quiero y que lo hagan felices creyendo que es por su bien

Saludos

Carme Jimenez Huertas ha dit...

La fuera de aquel día ha sido aniquilada, tienes razón. Nos han aplastado como cucarachas. Han politizado, como siempre, los movimientos ciudadanos. La gente se ha quedado paralizada por el miedo. Y, no obstante, tenemos el poder de cambiarlo. No deberíamos olvidarlo.